Presos


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El pasado jueves, tras 115 días de huelga de hambre (unos meses atrás realizó otra de 63 días) Iñaki de Juana puso fin a la protesta que mantenía después de llegar a Donostia tras casi 20 años de prisión en cárceles españolas y casi siempre a más 1000 kilómetros de distancia de Euskal Herria. La decisión fue tomada tras acordar el Gobierno español la “prisión atenuada”, que implica que no volverá a la cárcel. Este acuerdo que tomó el Gobierno se hizo, según palabras del Ministro de Interior, dentro de la legalidad y atendiendo principalmente a razones humanitarias. El “gesto” del Gobierno español fue saludado por dirigentes de la Izquierda Abertzale como “un soplo de aire fresco que puede ayudar” y “logro de la lucha popular“. La decisión del Gobierno fue apoyada por el resto de fuerzas políticas salvo por el PP que la calificó como “cesión al chantaje“. Esta noticia, una de las más esperadas en Euskal Herria, ha destensado nudos, ha abierto expectativas de solución y se ha interpretado como un paso en la buena dirección. Salta a la vista que este hecho puede ayudar ( de hecho lo está haciendo) a que desaparezcan expresiones de violencia y lo único que se pide es que no se caiga en las provocaciones de quienes quieren hacer chantaje al proceso desde sus posiciones cuneteras y fascistas. Si esta decisión es fruto de la lucha popular nos queda todavía mucha lucha que mantener para superar el conflicto que vive este Pueblo.

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Lo vivido ayer en las calles de Bilbo retrata crudamente la actitud del Tripartito que gobierna las instituciones de Araba, Gipuzkoa y Bizkaia. Tras la prohibición de la Audiencia Nacional española a la convocatoria de una manifestación a favor de la autodeterminación y la amnistía fue el propio Gobierno de Gasteiz quien decidió que prohibiría cualquier otra convocatoria parecida, la convocase quien la convocase. Miles de personas, logrando superar los múltiples obstáculos (como prohibiciones y controles) se encontraban en las calles de Bilbao para manifestarse en favor del derecho a decidir y de la amnistía para los presos y presas (dos peticiones totalmente legítimas) pero el Departamento de Interior del Gobierno que lidera Ibarretxe decidió que también haría su aportación sacando a la calle las fuerzas represivas de la Ertzaintza (policía autonómica de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa). Cuando la manifestación se había convertido ya en una pacífica sentada de protesta ante la actitud agresiva de la Ertzaintza, que impedía la normal celebración de la marcha, ésta cargó con lanzamiento de pelotas de goma, porrazos, golpes y patadas a bocajarro ante una multitud indefensa. Las escenas vividas durante largas horas en las calles céntricas de la capital bizkaina nos retrajeron imágenes de otras duras intervenciones de la Ertzaintza también por esas mismas calles. Hubo momentos trágicos como los que se vivieron en la Gran Vía bilbaína (con toda la calle llena de gente de todo tipo, condición y edad) en dónde los policías disparaban, perdido el control, contra cualquier grupo de personas allí congregadas o en la Plaza Moyua en donde hubo cargas policiales indiscriminadas y pelotazos incluso contra la gente que se intentaba refugiar en una boca de metro. El saldo final es de decenas de heridos que tuvieron que pasar por dependencias hospitalarias, algunos ingresados y detenidos (como el miembro de la Mesa Nacional de Batasuna Joseba Permach). Y a toda esta barbarie ¿qué razones dan los responsables políticos y directos de la Ertzaintza? No se puede estar defendiendo un día la derogación de la Ley de Partidos y al día siguiente cargar contra ciudadanos que se manifiestan legitimamente. No se puede un día defender el diálogo y al día siguiente machacar a la gente que pide la amnistía para que presas y presos puedan participar en la resolución del conflicto. No se puede un día defender el derecho a decidir que tiene la ciudadanía vasca y al día siguiente golpear y detener a quien pide en las calles el derecho de autodeterminación. Las explicaciones ¿cuándo?

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Ayer, el día que Iñaki de Juana cumplía 95 días de huelga de hambre, 95 días de dignidad humana, el tripartito (PNV, EA y EB-IU) que gobierna en el Gobierno de Gasteiz evitó que el Parlamento exigiese la liberación del prisionero político vasco. Presentaron (y ganaron con sus votos) una enmienda a la totalidad a la propuesta de Ezker Abertzalea que proponía la inmedianta liberación de de Juana. En la enmienda se tildaba de desproporcionada la condena impuesta (como si el delito inventado necesitase de cualquier condena) pero no se hacía alusión alguna a la situación de privación de libertad (por 2 artículos de opinión). La foto de de Juana, presente en todos los rincones del país, es el retrato vivo de la situación de Euskal Herria atada de pies y manos. IÑAKI DE JUANA ASKATU!! EUSKAL HERRIA ASKATU!!