3135527.jpg 

El pasado jueves, tras 115 días de huelga de hambre (unos meses atrás realizó otra de 63 días) Iñaki de Juana puso fin a la protesta que mantenía después de llegar a Donostia tras casi 20 años de prisión en cárceles españolas y casi siempre a más 1000 kilómetros de distancia de Euskal Herria. La decisión fue tomada tras acordar el Gobierno español la “prisión atenuada”, que implica que no volverá a la cárcel. Este acuerdo que tomó el Gobierno se hizo, según palabras del Ministro de Interior, dentro de la legalidad y atendiendo principalmente a razones humanitarias. El “gesto” del Gobierno español fue saludado por dirigentes de la Izquierda Abertzale como “un soplo de aire fresco que puede ayudar” y “logro de la lucha popular“. La decisión del Gobierno fue apoyada por el resto de fuerzas políticas salvo por el PP que la calificó como “cesión al chantaje“. Esta noticia, una de las más esperadas en Euskal Herria, ha destensado nudos, ha abierto expectativas de solución y se ha interpretado como un paso en la buena dirección. Salta a la vista que este hecho puede ayudar ( de hecho lo está haciendo) a que desaparezcan expresiones de violencia y lo único que se pide es que no se caiga en las provocaciones de quienes quieren hacer chantaje al proceso desde sus posiciones cuneteras y fascistas. Si esta decisión es fruto de la lucha popular nos queda todavía mucha lucha que mantener para superar el conflicto que vive este Pueblo.